Bullying – Hostigamiento

Seguramente muchos adultos podemos afirmar que el Bullying siempre existió. Todos tenemos recuerdos escolares de agresiones físicas o verbales y demás situaciones a las que hoy se las denomina Bullying / Hostigamiento.

Lo cierto es que si indagamos un poco en nuestros recuerdos, aquellos que oficiaban las veces de víctimas no la pasaban nada bien. Tenemos  certezas de que alguna huella en la personalidad de aquellos compañeros maltratados esa experiencia  dejó.

También al reparar en la suerte de los hostigadores/as podemos reconocer que la vida tampoco les fue muy grata, porque en su mayoría cuando les tocó «ser punto y no banca» no supieron generar los aprendizajes para superar el trance o lo que es peor aún, nada aprendieron de la experiencia y hoy basan sus relaciones interpersonales desde el lugar de abuso de poder (muy propio de estos tiempos)

Tampoco nos fue mejor a quienes por indiferencia o temor dejamos que se abusara de los más desprotegidos o débiles y no los defendimos poniendo coto a los agresores de turno.Muchos tenemos cuentas pendientes en este tema…

Hoy, en una sociedad que reinvindica el valor de respetar las diferencias, lamentablemente advertimos que este fenómeno va en aumento entre nuestros chicos.

Como educadores y padres debemos intervenir y poner freno a estas situaciones. Dar mensajes claros:«Así no nos relacionamos en esta clase, colegio o comunidad».

Debemos abocarnos a generar espacios de reflexión en nuestros chicos/as sustentados en nuestros ejemplos, que les permita vislumbrar y apreciar otras formas de relacionarnos más propias de las convicciones religiosas que decimos profesar.

Por último, recordemos que estamos educando y esto implica que TODOS nuestros chicos: – víctimas, hostigadores/ras y testigos- están en pleno proceso de formar su personalidad y merecen que se los acompañe en el aprendizaje con paciencia y afecto. Tener presente que: «Saber perdonar para ser perdonado nos permite a todos empezar de nuevo».

EL BULLYING NO DEBE PREOCUPARNOS, DEBEMOS OCUPARNOS. ¡MANOS A LA OBRA!