Taller de Filosofía 2014

Como puente entre la universidad y la vida, nuestro taller de filosofía se abocará a la preparación para la Olimpíada argentina de filosofía, en la cual participará una vez más la escuela.

El diálogo es una búsqueda permanente del taller de filosofía. En él se aspira a construir un espacio en el cual sean respetadas (escuchadas y cuidadas) las voces, las miradas pluralistas que expresan diferentes opiniones, argumentaciones y reflexiones, manifiestas ya sea a modo de preconceptos o construidas a lo largo del trabajo en el taller.

La escucha nos remite primariamente a un diálogo y, al intentar un adentramiento en el diálogo, se nos revela la palabra. La práctica filosófica está ligada al pensar «el asunto del pensar no es nunca otra cosa sino esto: desconcertante, y tanto más desconcertante cuanto más libres de prejuicios estemos al salir a su encuentro. Para esto se requiere la predisposición de escuchar, que nos permite saltar los cercos de las opiniones habituales para llegar al campo libre». Esto es: el pensar crítico, que intenta ir más allá de lo dado, de lo habitual. Este pensar crítico, esta reflexión, este quehacer filosófico que va más allá de lo habitual, de lo dado, nos revela que la palabra es lo que está en el centro de la cuestión. Que del diálogo, de la escucha verdadera, se nutre este pensar crítico como acción transformadora de mundos. Es una manera de establecer relaciones entre los humanos en las que a todos sin excepción se les reconoce la dignidad de la palabra. No se trata de explicar lo que los científicos, los artistas o los filósofos dicen o hacen, sino de ser, en alguna forma científicos, artistas o filósofos.

Que ninguno por ser joven vacile en filosofar, ni por llegar a la vejez se canse de filosofar. Pues no hay nadie demasiado prematuro ni demasiado retrasado en lo que concierne a la salud de su alma. El que dice que el tiempo de filosofar no le ha llegado o le ha pasado ya es semejante al que dice que todavía no le ha llegado o que ya ha pasado el tiempo para la felicidad.

Con estas palabras comienza la Carta a Meneceo de su amigo Epicuro, escrita hace más de dos mil años ¿nos invita a filosofar? ¿Es posible un diálogo con los antiguos y experimentar desde la máxima lejanía la máxima proximidad?